Todos conocemos qué es la identidad digital, pero la identidad (auto) soberana es un nuevo concepto menos conocido y que afectará nuestra forma de convivencia digital, hasta el punto de ser los sistemas quienes dominen el suministro de datos, en un futuro próximo. Los sistemas permitirán al titular tomar el control de su información y compartir solo aquella que sea útil y necesaria para lo que desea buscar, contratar o aportar en la red.  Pero, ¿Será la identidad soberana un aliado para las empresas y cómo lo hará?

LA IDENTIDAD DIGITAL

Es la forma que tenemos de identificarnos inequívocamente a la hora de acceder a servicios en línea. Existen diferentes formas:

  • Identidad como coste. El énfasis aquí está en el coste que nos cuesta la protección de la identidad.
  • Identidad como medio de pago. Es cuando pagamos con nuestra identidad digital. Por ello hemos pasado de sistemas de contraseñas a sistemas de tipo pago con segundo factor de autenticación y verificación de identidad y medidas de seguimiento. Incluso cuando el servicio que necesitamos es gratuito, la mercancía son nuestros datos. Emplean nuestra identidad para venderla o mercadear con ella, a cambio de proporcionarnos determinados accesos o servicios.
  • Monopolio del dato. Es cuando utilizamos cuentas proporcionadas por grandes operadores como Google o Facebook para acceder a todos los rincones de la red. La Ley de los Servicios de la Sociedad de la Información (“LSSI”) establece al respecto determinadas obligaciones para los negocios online, las comunicaciones comerciales y la contratación electrónica (avisos legales, contenido de las condiciones de contratación en los Ecommerce…).
  • Bien social. La Administración pública ha logrado crear un meta sistema de identidad para acceder con nuestro DNI electrónico a sus páginas y servicios, lo cual hace posible no desplazarnos físicamente de casa para hacer trámites. Esta es la razón por la cual la ID está ligada al bien social.

 

IDENTIDAD AUTO SOBERANA

Es la identificación basada en alegaciones endosadas mediante DLT (“Distributed Ledger Technology” – blockchain) regulado por el Reglamento eIDAS y la LPAC (Ley de Procedimiento Administrativo Común).

La identidad auto soberana es el paso siguiente de la identidad centrada en el usuario. Comienza en el mismo lugar: el usuario controla su identidad, lo que requiere un verdadero control por parte del mismo, creando así su “autonomía de usuario”.

¿Cómo funciona?

Como usuario, genero mi identificador que no depende de nadie, porque lo registro en una red de DLT, y obtengo credenciales para acceder a mis perfiles de redes sociales, tiendas o servicios. Sin embargo, el receptor, la tienda, la plataforma que recibe mi credencial, no va a tener ningún transvase de información.

La tecnología blockchain, se usa para sustentar el mecanismo de control de la ID. Es como mi URL personal, ostenta una dirección que controlo solo yo, me aporta garantía de existencia, persistencia y control. El perfil lo voy completando con información bancaria o de diferentes registros como el Registro Civil, Universidad, Ayuntamiento (padrón, títulos, etc.).

¿Por qué es útil?

  • Control de la identidad. Con este sistema cada uno es su propia fuente de autoridad, pudiendo seleccionar los datos que quiere compartir en cada situación. Por ejemplo, si para optar a un empleo tan solo es necesario compartir la titulación y  uno es mayor de edad, es una solución ideal a todo acto de discriminación o como complemento al anhelado “curriculum ciego”.
  • Phising y ciberseguridad. Sustituir un nodo central por una red de cientos de nodos, hace que el riesgo se disminuya (no quizás descentralizada, pero distribuida sí).
  • Simplificación de procesos. Para grupos de empresas o empresas con proveedores compartidos, evitará que estos deban identificarse cada vez que accedan a algún tipo de servicio.


¿Cómo llevamos a la práctica todo ésto?

  • Con el uso de herramientas como www.uport.me o www.sovrin.org
  • Modelos de gestión de identidad con testimonios gestionados por el interesado. La visión de estas herramientas es  que dejas tu huella donde vas y puedes tener su control. Usa la extensión de Uport en tu Chrome. Te preguntan lo que vas a compartir (no voy a dar mi rango de edad para adquirir un servicio determinado, por ejemplo, porque no es esencial).


Algún ejemplo
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Estás en Suiza registrado en una app para alquilar bicis. Te registras, usas tu perfil de redes sociales o usas el perfil de Uport. La app te pregunta solo las cosas que necesita (¿es mayor de edad? ¿tiene tarjeta de crédito?), pero no tiene por qué saber más datos.

Interesante saber que somos nosotros los que controlamos nuestra identidad y que no la controlan terceros ajenos a nosotros.

 

Eva Hernández Ramos
Experta en Legal Tech y socia-directora de Alianzas Jurídicas

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